Una carta para TiSi has llegado hasta aquí, quiero pedirte algo muy sencillo: para un momento. No sigas. No avances. No intentes entender nada más. Solo quédate un instante conmigo.
Esta carta no está escrita para animarte, ni para empujarte, ni para decirte que todo va a ir bien. No pretende enseñarte nada ni convencerte de nada. No vende nada. No promete nada. No tiene respuestas rápidas ni fórmulas mágicas. Solo dice en voz alta algo que muchas madres, muchas mujeres, llevan demasiado tiempo guardándose por dentro.
Puede que estés cansada. No el cansancio que se quita durmiendo una noche entera, sino ese otro que se acumula en el cuerpo, en la cabeza y en el corazón. Puede que estés sosteniendo mucho. A los demás, a la familia, a la rutina, a las decisiones, a las expectativas. Puede que nadie lo note demasiado, porque sigues funcionando. Porque sigues cumpliendo. Porque sigues estando.
Quiero decirte algo importante: no estás rota. No te falta nada. No has fallado. Estás cansada. Y estar cansada no es un defecto. Es una señal de todo lo que has sostenido sin hacer ruido.
Quizá alguna vez te has preguntado en qué momento dejaste de escucharte. Cuándo empezaste a exigirte más de lo que pedirías a nadie. Cuándo convertiste el “puedo con todo” en una obligación en lugar de una elección. Esta carta no viene a juzgarte por eso. Viene a acompañarte mientras lo miras, si te apetece mirarlo.
Aquí no tienes que poder con todo. No tienes que llegar a todo. No tienes que hacerlo perfecto. No tienes que demostrar nada. Aquí puedes bajar los hombros. Puedes respirar un poco más despacio. Puedes permitirte no tener respuestas.
Si sigues leyendo, hazlo sin prisa. Como quien se sienta con un café caliente y deja que el tiempo afloje un poco. Como quien se permite sentir sin corregirse. Esta carta no te va a llevar a ningún sitio concreto. No tiene un destino. Tiene un espacio.
Y si en algún momento te reconoces en estas palabras, aunque sea un poco, aunque sea solo en una frase, ya es suficiente. No hace falta más. A veces, sentirse acompañada es el primer paso, aunque no sepamos todavía hacia dónde.Gracias por quedarte.
Gracias por leer.
Gracias por estar.Con cariño,Joanna Habiak
Mamá Coach